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¿Qué es APLICC?


DEFINICIÓN:

  • Aplicc es una asociación sin ánimo de lucro, diseñada para informar y amparar a todos los PADRES que, ante un divorcio O SEPARACIÓN, se han visto perjudicados claramente a causa de una legislación vigente totalmente discriminatoria hacia el hombre.

DECLARACIÓN DE INTENCIONES:

  • Aplicc quiere dar respuesta a la necesidad de agrupar a varias personas técnicas cualificadas para implementar un plan de igualdad entre hombre y mujer, entre padres y madres.
  • Aplicc aspira a encontrar las medidas oportunas para que el hombre no se sienta abandonado ante una separación o divorcio. Quiere buscar los objetivos para la consecución de mejoras y soluciones para los hijos de padres divorciados.
  • Aplicc desea dar a conocer a toda la población española y a todo el mundo, en general, la injusta situación nacional que padecen muchos hombres, por culpa de algunas mujeres que se aprovechan injustamente de unas leyes que dejan mucho que desear… ya que el hombre, una vez se divorcia, es descaradamente marginado, es el más perjudicado, se queda sin vivienda, paga pensiones muy altas y no ve apenas a sus hijos (muchas veces tan sólo cuatro días al mes).
  • Aplicc quiere hacer llegar al conjunto de la sociedad su mensaje. Para ello pretende hacer uso de los medios de comunicación, las instituciones públicas y privadas, los organismos competentes.
  • Aplicc no puede quedarse de brazos cruzados mientras se produce la vulneración constante de los derechos de la infancia en la sociedad catalana, durante los procesos de separación. Porque en ellos se concede la custodia de los hijos, en exclusiva, a una parte, mientras que la otra queda relegada a un segundo o tercer plano en la educación de los menores. Todo lo que nos proponemos es en favor de la igualdad de las dos familias que conciernen a un menor, para que tengan los mismos derechos y obligaciones en su educación emocional, personal y familiar del niño.
  • Aplicc insiste en la necesidad de impulsar el concepto de igualdad mutuo en las relaciones paterno-filiales y de pareja como la fórmula más idónea para la CUSTODIA COMPARTIDA en beneficio e interés de los hijos, exigiendo lo que promulga el artículo 14 de la Constitución española: igualdad real y práctica de los progenitores ante sus hijos.

EL PROBLEMA

En el 98% de los casos de divorcios en España, la ley da la custodia del menor a la madre en el juicio, porque tan brillante legislación (nótese la ironía) dice que dicho menor estará mejor cuidado. Esta realidad puede (y debería) provocar incluso la carcajada del respetable jurado porque es de sentido común que el hombre también es capaz de educar, criar, amparar y salir adelante con su hijo o hijos con la misma capacidad y responsabilidad que la madre, incluso a veces mejor.
Las madres son personas, y como tales, pueden cometer barbaridades. Quién no ha escuchado por televisión que se han encontrado bebes recién nacidos abandonados por sus madres en basureros y otras veces dejados a su suerte en cualquier lugar, que hay niños maltratados física y psíquicamente, y por desgracia, la lista de calamidades no acaba ahí.
Se dan casos de madres cuyo comportamiento es intachable y, aunque cueste creerlo, madres que no tienen corazón con sus propios niños. ¿Por qué entonces se presupone la superioridad de la mujer para el cuidado de los hijos? Lo más justo es estudiar cada caso analizando la idoneidad del padre y de la madre, para decidir después con conocimiento de causa. Esa es la solución que dicta el sentido común.
Pero ante un divorcio, sin saber nada de la madre y sin cuestionarlo, le dan la custodia a ella.

Es verdad que hay mujeres maltratadas por sus parejas, pero ¿Qué hay del maltrato al hombre tanto físico, psíquico e incluso asesinados por sus mujeres o ex-mujeres?,(véase la sección: noticias – cabecera: la otra cara de la violencia de genero), ¿Por qué la sociedad mira hacia otro lado y no reconoce este grave abuso? ¿Qué hay de este tipo de indefensión? Esas mujeres sabiendo que la ley las ampara de forma absoluta, son mucho más prepotentes y más descaradas en la convivencia durante el matrimonio.
No son pocos los casos en los que las mujeres sin escrúpulos utilizan la amenaza, la extorsión y el chantaje para pedir más dinero en una separación, sin concederle al padre nada a cambio, más bien al contrario: negando pernoctas, dificultando las condiciones de encuentro entre el progenitor y los hijos, poniendo excusas múltiples para negar esos encuentros, haciendo falsas acusaciones al padre de negligencia en el cuidado al menor, etc. Pero, qué curioso, si el hombre accede a todas las peticiones de ella y acepta sus condiciones, todo se suaviza. Es decir, para que no haya problemas él tiene que ceder, agachar la cabeza y callarse ante una mujer que se ve fuerte porque la ley le da apoyo en todo, sea justo o no.
La ley debe amparar, en cualquier caso, al menor; pero debe hacerlo sin que sea la propia ley el motivo de indefensión del padre o de aprovechamiento económico de la madre.
Esto no lo afirmamos sin conocimiento de causa, según las estadísticas y la experiencia de las fuerzas de seguridad del Estado, sabemos que Policía, Guardia Civil y Mossos no están de acuerdo con el hecho de detener a maridos inocentes, denunciados por sus parejas, simplemente porque el protocolo lo establece así. Algunas de las mujeres que están en proceso de separación ven la oportunidad de interponer denuncias de malos tratos falsas porque así todo el peso de la ley cae sobre ellos y a si poder hacer beneficiarse del divorcio Express (todo para ella) . En la mayoría de ocasiones esas denuncias se archivan porque no tienen fundamento, puesto que son falsas, pero a las falsas denunciantes no les sucede absolutamente nada, el peso de la ley no cae sobre ellas de ningún modo, qué ironía judicial. Por lo tanto la presunción de inocencia del hombre no se respeta, queda anulada, el marido queda desprotegido y sin derechos como ciudadano, es un abuso legislativo y judicial en toda regla.

ANÁLISIS DEL PROBLEMA

La ley, por lo tanto, es ampliamente ventajosa para la mujer:

LA PENSION va en función de lo que gana el ex marido, cuanto más gana, más le tiene que pagar a ella. Cualquier menor, sea cual sea el oficio de su padre, tiene los mismos gastos. Debería existir una legislación acorde con ese punto. Porque ahora mismo el hecho de que un marido cobre mucho y pague mucho en la pensión, no se convierte directamente en una ventaja para su hijo… más bien se convierte en el colchón económico que le permite a su ex – mujer vivir a cuerpo de reina sin esforzarse y sin trabajar. Ella es la máxima beneficiaria de la bonanza económica del padre de sus hijos. Ella es la que gestiona la pensión sin que nadie se preocupe de controlar que los menores están bien atendidos gracias a los ingresos del padre.
Además, ¿Por qué él debe mantenerlos con su trabajo y ella no? Estamos en una sociedad ¿igualitaria?
Si es que se considera que ella no trabaja fuera de casa, porque se considera que ya trabaja dentro con el cuidado de los hijos ¿por qué nadie le ha preguntado a los padres si desean invertir esos roles? ¿Por qué no puede ser el padre el que cuide de ellos y la madre la que trabaje fuera? ¿Por qué la ley lo presupone todo sin mirar los intereses y/o perjuicios de los implicados?

La poca moral, ética y vergüenza de ese sector de mujeres que se ciñen a las leyes vigentes y utilizan a sus hijos para su propio beneficio como apropiarse de la VIVIENDA (que es del hombre en muchos casos) es demencial. El hombre se siente desamparado en todos los sentidos. Es él, por defecto, quien se tiene que ir de su propia casa e irse al domicilio, por ejemplo, de sus padres (si los tiene), sigue pagando la hipoteca de una vivienda a la que él ya no puede acceder, y que la está disfrutando su ex mujer… que, para más escarnio del marido, puede convertirse en el nuevo domicilio de la nueva pareja de ella. El resultado es que otro hombre puede disfrutar gratis del esfuerzo hipotecario del ex – marido.

LOS HIJOS, ¡Y ESTE ES EL PUNTO QUÉ MÁS REIVINDICA APLICC! , de forma automática se los queda ella y el padre sólo los puede ver cuatro días al mes. Y con suerte, unos días en verano y otros en Navidad.
¡¡¡Qué injusticia tan MAYÚSCULA!!!
Más que un régimen de visitas, parece una condena por lo penal. Como si el progenitor hubiera abusado sexualmente de ese niño o lo hubiera maltratado o drogado y se le ha puesto una condena a ese padre, es un padre al que se le castiga, tan solo por haberse divorciado. Aún siendo un padre ejemplar, se le condena. ¿Qué amor, felicidad y educación puede darle ese padre a su hijo?, ¿qué recuerdos puede tener ese hijo de su infancia con su padre cuando sea mayor? NINGUNO.
Sí, señores lectores, la ley dice eso: ante un divorcio, el juez dictamina que es la mujer quien se queda con la custodia de los hijos, el domicilio conyugal, gran parte de la nómina del marido y todas las ventajas posibles, con esta legislación ¡qué chollo ser mujer en este país!
Siempre se ha creído que nuestra ley era para hacer justicia, pero en realidad no es así, lo cierto es que estamos a años luz de países como Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Suecia, Noruega, Estados unidos, Canadá, Australia y un largo etc. Países en los que, ante un divorcio, se aplica de forma automática la custodia compartida. Que es lo lógico.

Antiguamente era la mujer la que pedía igualdad, hoy en día -en el siglo XXI- es el hombre el que la está pidiendo. El hombre pasa todo el mes trabajando, aguantando presiones laborales, madrugones etc., para que al final le quede muy poco de su esfuerzo y de su nómina. Por lo tanto, bastantes padres se ven obligados a subsistir en condiciones precarias y siempre con la ayuda de sus familiares y amigos.

¡Cuántos hombres divorciados han tenido este pensamiento! :
“Si existe la reencarnación, le pido a Dios que en mi próxima vida sea mujer. Si eso ocurriera, no haría nada de todo lo que dice esta ley absurda, y ante todo pensaría en el bienestar de mi hijo y en que estuviera presente la figura del padre de forma equitativa con la de la madre para una buena educación y felicidad. No haría ningún tipo de amenazas e intentaría llevar una buena relación con él para un buen entendimiento y educación con nuestro hijo y en ningún caso le utilizaría para mi beneficio propio, porque eso es lo que debería hacer cualquier mujer a la que le importe el bienestar y la felicidad de su hijo”.

Los matrimonios se divorcian por el motivo que sea, pero los hijos no se divorcian de sus padres, ni de sus abuelos, tíos, etc… es decir, los niños no se divorcian ni del padre ni de la familia del padre.
Las mujeres egoístas que utilizan a los niños como fuente de poder deberían pensar en esos hijos que quieren seguir disfrutando de la figura paterna como cuando el padre estaba en casa. Ellos no entienden, simplemente quieren el cariño y el amor de su padre y de su madre por igual; a fin de cuentas, quiénes lo sufren todo son los niños, que se van haciendo mayores y lo único que ven es esa guerra continua y absurda entre el ex-matrimonio. Muchas veces los menores se convierten en moneda de cambio (por decisiones, dinero, ventajas, visitas, etc.).
La situación que se produce es del todo injusta, ya que son los menores quiénes pagan las consecuencias de este sinsentido, y son niños convertidos en víctimas inocentes.

LA SOLUCIÓN

  • Que ante una separación conflictiva intervengan especialistas y agentes sociales capaces de determinar una solución equitativa y de sentido común para todos, sin que uno de los dos bandos (marido o mujer) pueda manipular la justicia a su antojo.
  • Ante una denuncia falsa, los tribunales no deben dejar impune a quien la interpuso, deben castigar esa conducta irresponsable y delictiva.
  • Que las leyes se modifiquen para que un padre y una madre tengan los mismos derechos a la hora de pedir la custodia de sus hijos.
  • La justicia no debe permitir que un padre vea a su hijo sólo cuatro días al mes en un régimen horario que resulta ridículo.
  • Se debe contemplar caso por caso y analizar seriamente con quién debe estar un menor, nunca presuponer que por sistema va a ser la madre la que mejor lo cuide. Porque muchas veces no es esa la realidad.
  • Que la justicia tenga un papel decisivo para que la custodia compartida sea un hábito legislativo y no un milagro extraordinario producido en una minoría de los casos.
  • Que las ventajas económicas y sociales no estén sólo de un lado de la balanza, porque la justicia debe ser justa. Se supone que todos somos iguales ante la ley, aunque en la realidad cotidiana sabemos que no es así.

LLAMAMIENTO A LAS AUTORIDADES

Así que hay que hacer algo ante tanta injusticia…
Aplicc quiere hacer lo posible para que se tomen medidas porque en la actualidad la situación clama al cielo, ya que en un país democrático como el nuestro es inconcebible que se esté viviendo este grado de maltrato jurídico. Aplicc y los miembros de esta asociación sentimos impotencia. ¿Quién hay detrás de Aplicc? un padre que, con otros muchos, han decidido no quedarse de brazos cruzados. Por eso he tomado la iniciativa de formar una asociación y estar en coordinación con otras que apoyan la misma causa para luchar contra estas leyes claramente discriminatorias hacia el hombre, hay que alzar la voz y organizar manifestaciones, movilizaciones y recoger firmas para presentarlas al congreso de los diputados, para que se haga un anteproyecto de ley y que se aplique de forma automática la custodia compartida.
El artículo 14 de la Constitución española ampara a los padres y madres. Pero la realidad es bien distinta, ¿es entonces la Constitución sólo papel mojado, sin valor ni efectividad?

La queja enérgica de Aplicc va para los abogados y jueces que aplican las leyes (poder legislativo), pero también para el presidente del gobierno y sus ministros (poder ejecutivo), que pueden poner los medios para que esas leyes cambien. Es necesario hacer un llamamiento a los señores políticos para que, ante un divorcio, el hombre no esté tan desamparado, ni se sienta impotente y para que haya justicia equitativa entre padres y madres.
Ya que si nos encontramos con un caso de una mujer sin moral o ética, ésta no va a pensar en su hijo sino en sí misma y no va a querer ni oír hablar de custodia compartida, dense cuenta, por favor. Escuchen el clamor del colectivo de padres indefensos y tengan en consideración el llamamiento que hacemos el colectivo de padres divorciados o separados (ya que seguro que más de uno de ustedes son padres). Señores mandatarios, Aplicc les pide que se pongan en la piel de todos los hombres que sufren esta injusticia, les pedimos empatía. ¡Porque ya está bien de maltrato institucional!

¡Señores políticos, jueces y fiscales no hagan oídos sordos ante una realidad abrumadora de equivocaciones e injusticias!


LLAMAMIENTO A LA SOCIEDAD

Aplicc os pide que realicéis un enorme esfuerzo de difusión de esta página web y de sus contenidos, para conseguir un objetivo común: que la situación del hombre separado o divorciado en España mejore y que los padres puedan estar con sus hijos, porque es lo más lógico y necesario del mundo, sobre todo para los niños.

Necesitamos personas con un grado de compromiso e implicación que no quieran permanecer impasibles.
Aplicc se propone movilizar a la sociedad, salir a la calle, realizar mesas redondas, caravanas, concentraciones y recurrir a los medios de comunicación para expresar nuestra disconformidad por todo lo que se está produciendo actualmente.
Aplicc se propone cambiar las leyes a través de la recogida de 500.000 firmas. Somos conscientes de que existen otras sociedades y plataformas creadas con este mismo objetivo, nosotros nos sumamos a su esfuerzo para que entre todos lo podamos conseguir.

ACLARACIONES Y AGRADECIMIENTOS FINALES

Aplicc es consciente de que hay muchas mujeres maltratadas por sus parejas o ex-parejas. Nuestro apoyo y solidaridad con ellas. Sabemos que viven una situación injusta y de indefensión, y les brindamos nuestra ayuda a estas víctimas de la violencia. Nosotros también nos consideramos víctimas en otro sentido, a nivel psicológico.
La sociedad empieza a concienciarse de la violencia de género en la que las mujeres son víctimas indiscutibles. Pero a esa misma sociedad le queda mucho camino que recorrer hasta reconocer otro tipo de violencia de género: aquella en la que unas cuantas mujeres sin escrúpulos convierten a los padres de sus hijos en víctimas bajo un trato inmerecido psicológica y moralmente, en ese maltrato tienen cabida amenazas e insultos, reiterados muchas veces, y a todo ello se suma la imposibilidad de ver a “nuestros propios hijos”. Y eso también mina nuestra autoestima y nuestras vidas en general.
Pero existe, a pesar de todo lo expuesto, una parte amable. Quiero agradecer con todo el cariño del mundo a todas esas mujeres que se han divorciado y han renunciado a todo tipo de abuso económico o psicológico para tener una amistad y un entendimiento con sus anteriores parejas, para una buena educación y felicidad del hijo en común, lo hacen ofreciendo la custodia compartida.
De la misma manera, también mi agradecimiento a las otras mujeres, a las que se convierten con posterioridad en nuevas parejas de estos hombres, que -al igual que ellos- sufren la injusticia y les apoyan en su lucha.
A todas ellas, nuestra increíble admiración y respeto.
Y yo, lo que tengo claro es que voy a luchar hasta el final sólo por esta causa: ver crecer a mi hija de cerca. Para mí, Aplicc es un aliciente para seguir adelante y espero ayudar a muchos hombres en la misma situación que yo.
Queremos una ley de custodia compartida ya, una ley que reconozca como iguales a hombres y mujeres y que proteja el derecho indiscutible de los niños de disfrutar de sus dos progenitores. Los padres separados deben recuperar la confianza en el estado de derecho de nuestro país, en el que se ha quebrado el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y se ha justificado el maltrato institucional a los menores como un daño colateral. Pedimos lo que es justo: igualdad y custodia compartida urgente y lo hacemos…

¡POR NUESTROS HIJOS!
¡POR NUESTRA DIGNIDAD!
¡QUEREMOS SER PADRES Y EJERCER!
¡ES TAMBIÉN NUESTRO DERECHO POR QUE…


¡TAMBIÉN SON NUESTROS HIJOS!


APLICC


ASOCIACIÓN PARA LA IGUALDAD Y LA CUSTODIA COMPARTIDA.



TARJETA DE IDENTIFICACIÓN FISCAL

DENOMINACIÓN:
Asociación Para La Igualdad y la Custodia Compartida (APLICC)
NÚM. DE IDENTIFICACIÓN FISCAL:
G 43979186
FUNDADOR Y PRESIDENTE:
Jordi Nadal Sancho
RAZÓN SOCIAL:
C/ Rio Anoia S/N, Bloque 3 Esc/ N 3º 2º
Código Postal 43006 Campo Claro
Tarragona.
TELEFONO:
630 53 94 18
E-MAIL:
APLICC@TINET.CAT
WEB:
www.aplicc.es

Tarragona 23 de Marzo 2009.